Ven Sígueme, Recursos SUD gratuitos para la Primaria. Ago 31 - Sept 6, Salmos 102-103; 110; 116-119; 127-128; 135-139; 146-150
Updated: Aug 31

El Señor me consuela y me da esperanza
Tú o uno de tus niños podrían leer Salmo 102:1–2 y buscar la forma en que el Señor nos ayuda durante nuestras dificultades. ¿Cómo podemos buscar Su ayuda? También podrían hablar sobre momentos en los que hayan necesitado ayuda y hayan sentido que Dios escuchó sus oraciones.
Para los alumnos más jóvenes, recomiendo que traigan una manta con la que puedan cubrirse mientras compartes un momento en el que sentiste consuelo de tu Padre Celestial después de que Él escuchara tu oración.

Para los estudiantes mayores:






La palabra de Dios es como una luz
A los niños podría gustarles hablar sobre cómo es estar en la oscuridad, o podrían analizar qué cosas son difíciles de hacer en la oscuridad. Podrías invitarlos a hacer algo con los ojos cerrados, como un dibujo, por ejemplo. ¿Qué aprendemos en el Salmo 119:105 sobre la luz y la palabra de Dios?

Descargar círculos de colores AQUÍ
Descargar círculos en blanco y negro AQUÍ
Si no te gustan los archivos comprimidos, puedes imprimir cada uno por su nombre:
Busca algo que el Padre Celestial nos ha dado para ayudarnos a permanecer en Su senda en los siguientes versículos: Salmo 119:47–48; 119:105; 1 Nefi 11:25; 2 Nefi 31:20. ¿Qué podemos hacer para mantenernos en la senda de Dios?
Para los estudiantes mas grandes:

A los niños podría gustarles ver imágenes de las cosas que se mencionan en el Salmo 119:105. Podrías mostrar las imágenes en orden a medida que lean el versículo. También podrían entonar juntos alguna canción relacionada, tal como “Hazme andar en la luz” (Canciones para los niños, pág. 70) o “Andaré con Cristo” (Biblioteca del Evangelio).
Diles que Jesús no está al final del camino; él está caminando con ellos (:


El Padre Celestial y Jesucristo me conocen y me aman
Considera elaborar listas cortas de lo que sepas sobre cada niño. Conforme leas las listas una a la vez, pide a los niños que adivinen a quién estás describiendo. Luego, después de leer juntos el Salmo 139:1–3, podrían hacer una lista de lo que el Padre Celestial y Jesús saben acerca de nosotros (véase también Clement M. Matswagothata, “Él los conoce por su nombre”, Liahona, mayo de 2026, págs. 50–51).
Escribe las palabras del Salmo 139:23–24 en una hoja de papel o en una pizarra. Invita a los niños a subrayar las palabras que describen lo que Dios puede hacer por nosotros. ¿Por qué queremos que Dios haga esas cosas?
Pida a los niños que los completen; luego, recójalos y lea cada uno en voz alta. Haga que la clase adivine a qué niño pertenece. Puede que no sepamos todo los unos de los otros, pero el Padre Celestial nos conoce a la perfección. Él sabe lo que necesitamos y cómo nos sentimos, y siempre escucha nuestras oraciones.

Puedo alabar a Jehová
Invita a los niños a compartir experiencias en las que alguien los haya elogiado o les haya dicho que hicieron un buen trabajo. Comparte algunas de las cosas buenas que el Señor ha hecho que figuran en el Salmo 146:6–9 (ayuda a los niños a entender las palabras que desconozcan). Invítalos a hablar de otras cosas que Él hace por nosotros. ¿Cómo podemos alabarlo por esas cosas?
Creo que también sería genial compartir cómo alabamos a Dios a través de la música, fabricar instrumentos musicales caseros y cantar juntos algunas canciones de la iglesia.

Idea: esta es la música de los jovenes, muy animada. ¡Me encanta!





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