Ven Sígueme, Recursos SUD gratuitos para la Primaria. Julio 27-Agosto 2, Esdras 1; 3-7; Nehemías 2; 4-6; 8
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La Casa del Señor es un lugar de gozo
Para enseñar a los niños sobre el gozo que sintieron los judíos cuando se reconstruyó su templo, podrías mostrarles una imagen como la que se encuentra a continuación. Hablen acerca de por qué esas personas podrían alegrarse de estar en la Casa del Señor; también podrías contarles por qué el templo es un lugar de gozo para ti. ¿En qué forma te ha ayudado el templo a sentirte más cerca del Padre Celestial y del Salvador?
Mientras lees Esdras 3:10–13 con los niños, ayúdalos a buscar palabras que muestren cómo se sintieron los judíos cuando se estaba reconstruyendo el templo. Cuando lleguen al final del versículo 13, tal vez podrían dar gritos de alegría juntos. Ayuda a los niños a pensar en razones para alegrarse de que el Señor nos haya dado templos. ¿Cómo podemos mostrar ese gozo?
Después de enseñar la doctrina:
Reparta las piezas del rompecabezas y pida a los niños que escriban en el reverso algunas cosas del templo que les brinden alegría, como las familias eternas o la paz.
Luego, armen el rompecabezas y griten de alegría.

Aquí tienes un templo divertido de la revista "El Amigo".

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Considera cantar con los niños una canción sobre el templo, tal como la segunda estrofa de “Soy bienvenido a Su hogar” (Himnos para el hogar y la Iglesia, Biblioteca del Evangelio). Después de cada estrofa, podrías hacer una pausa para pedir a un niño que comparta algo que le encante en cuanto al templo. También podrían mirar imágenes de templos mientras cantan.





El Señor me ayudará a llevar a cabo Su “gran obra”
Comparte con los niños el relato de Nehemías (véanse Nehemías 2:17–20; 6:1–9; o “Nehemías” en Relatos del Antiguo Testamento, págs. 173–174). Al leer Nehemías 2:20, tú y los niños podrían “levantar[se]” y hacer de cuenta que ayudan a edificar los muros de Jerusalén; o bien, los niños podrían disfrutar de construir un muro con bloques u otros objetos. A medida que lo hagan, podrías ayudarlos a pensar en cosas importantes que el Padre Celestial desea que hagamos.

Mientras lees Nehemías 6:9, invita a los niños a levantar las manos cuando leas “fortalece, pues, oh Dios, mis manos”. Háblales sobre alguna ocasión en la que hayas sentido que Dios fortaleció tus manos para llevar a cabo Su obra.
Las Escrituras son una bendición
Lee en voz alta algunas frases de Nehemías 8:2–3, 5–6, 8–9, 12 que describan lo que el pueblo hizo cuando escuchó a Esdras leer las Escrituras. A medida que leas, los niños podrían hacer una dramatización de esas frases. Luego podrían compartir unos con otros cómo se sienten cuando leen o escuchan las Escrituras.

A medida que lean juntos Nehemías 8:8, podrías preguntar a los niños qué les ayuda a entender las Escrituras. Muéstrales cómo utilizar las ayudas para el estudio de las Escrituras, tales como la Guía para el Estudio de las Escrituras y Temas y preguntas (Biblioteca del Evangelio). Invítalos a compartir algo que hayan aprendido en cuanto al Salvador en las Escrituras.





